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Mostrando entradas de abril, 2026

¿Valentía?

¿Valentía? De las cosas malas casi nadie habla. Tal vez porque hay gente que se alegraría de nuestras caídas. Todos nos hemos cruzado con alguien así. O tal vez porque, en este escaparate constante en el que se han convertido las redes sociales, parece más fácil —y casi obligatorio— enseñar solo lo bonito, lo que brilla, lo que encaja. Pero la realidad no funciona así. Los datos de suicidio están ahí. Son incómodos. Son escandalosos. Y, sobre todo, son una prueba de algo que preferimos no mirar de frente: todos llevamos cargas. Algunas pesan tanto que cuesta incluso nombrarlas. Hoy quiero hacer justo lo contrario. Hoy quiero hablar. No desde la teoría, sino desde lo vivido. A principios de 2012, el año en el que nació mi sobrina —y estoy convencida de que llegó al mundo, en parte, para ayudarme—, mi vida se rompió de golpe. Once años de relación, desde el instituto, compartiendo sueños, ideas, incluso una forma de ver el mundo… y, de repente, todo salta por los aires. Acababa de compra...

RESISTIR: UNA FORMA DE GANAR

 Una de las cosas que aprendemos en el colegio es que los abusones existen, que la injusticia campa a sus anchas y que la envidia circula libremente, buscando siempre al diferente, al que destaca, al que brilla un poco más de lo que otros soportan. Lo asumimos como parte de la infancia, casi como una etapa que, con suerte, se supera. Cuando crecemos, tendemos a pensar que todo eso cambiará con la vida adulta. Que el aprendizaje, la experiencia y los golpes nos harán mejores personas. Que la madurez traerá consigo empatía, respeto y cierta justicia. Pero, ay… qué gran mentira. La realidad es que muchas veces todo sigue igual, e incluso se amplifica. En el mundo adulto, los juegos son más sutiles, pero también más crueles. Se juega con el pan de la gente en los trabajos, con la estabilidad emocional en las relaciones y con las ilusiones que tanto cuesta construir. Cambian los escenarios, pero no siempre cambian las intenciones. Sigue habiendo personas que no ayudan, que compiten d...