En el laberinto...
Hay momentos en la vida en los que uno siente que camina dentro de un laberinto. No hay mapas, no hay señales claras y, muchas veces, tampoco hay nadie que nos diga si vamos en la dirección correcta. Avanzamos probando caminos. Algunos parecen prometedores y terminan en un muro. Otros empiezan oscuros y estrechos, pero poco a poco se abren hacia lugares inesperados. Así es la vida: una sucesión de pasillos, giros y decisiones que solo entendemos cuando miramos hacia atrás. En el laberinto aprendemos cosas que fuera de él nunca descubriríamos. Aprendemos paciencia cuando el camino se alarga. Aprendemos humildad cuando nos equivocamos de salida. Aprendemos valentía cuando, a pesar del miedo, seguimos avanzando. Porque lo cierto es que todos estamos en algún tipo de laberinto. El del trabajo que no sabemos si cambiar. El de una relación que ya no es como antes. El de los sueños que no se cumplieron como imaginábamos. O el de las decisiones que pesan más de lo que pensábamos....