El gran solucionador
Hay una figura que siempre me ha fascinado. No es un héroe al uso, ni tiene por qué ser alguien admirable en todos los sentidos. Es, más bien, un intermediario necesario. Un gestor de conflictos. Alguien que aparece cuando todo se ha torcido demasiado. En la serie Ray Donovan , él es eso: el gran solucionador. El hombre al que llaman cuando ya nadie sabe qué hacer. Cuando hay un escándalo, un error irreparable, una situación que se ha ido de las manos. Él no da consejos. No teoriza. No acompaña desde la distancia. Actúa. Y a veces pienso que eso es exactamente lo que nos falta en la vida real. Porque sí, vivimos en una época en la que hablar de emociones está bien visto. En la que la ayuda psicológica ha dejado de ser tabú —y menos mal—. Pero entre tanto análisis, tanta introspección y tanto “trabajo personal”, hay algo que se nos está quedando cojo: la acción concreta hacia los demás. Nos faltan solucionadores. Nos falta alguien que, cuando en tu trabajo te están tratando mal, no solo...